Aplicaciones de corcho

El corcho como materia prima es conocido desde tiempos prehistóricos. En el período de aprox. 3.000 años antes de Cristo ya fue utilizado en China, Egipto, Persia y Babilonia como material para fabricación de piezas de pesca. En las tumbas de los faraones se encontraron los fragmentos de corcho muy bien conservados hasta día de hoy, cuya presencia asegura la estabilización térmica de momia egipcia. En la antigua Roma en el siglo IV, antes de nuestra era, se hacía de corcho las boyas que marcan las aguas, tapones para botellas de aceite de oliva, barriles de vino, calzado, y material para tejados.

Sin embargo, su valor más apreciado eran las propiedades de sellado. Las excavaciones confirman que las propiedades de sellado fueron casi perfectas. En siglo pasado, en la ciudad Éfeso, los arqueólogos encontraron una ánfora cerrada con un tapón de corcho, que después de más de 20 siglos seguía llena de vino. También en las ruinas de Pompeya, los arqueólogos excavaron varias ánforas, cerradas con tapón de corcho y llenas de vino. Estos ejemplos muestran, la notable estabilidad del material, y esto a pesar del impacto de los diversos factores: los microorganismos presentes en el suelo, el agua de mar, etc.

Hoy en día, las propiedades de aislamiento y sellado de corcho, en la gran medida se aprovechan en la industria del vino, donde se utiliza más del 80% de su producción global, aprovechando su variedad más valiosa. El 20% restante utilizan las industrias: construcción, pesca, deportes, oficina y hogar (caja de corcho), equipos de agua flotante (bolas de corcho), la pesca, el transporte de agua (aguas de marcado y señalización de calles), rescate acuático, automoción, defensa, aviación y vuelo sin motor, fabricación de instrumentos musicales, calzado, muebles, etc.