El balasto de corcho funciona especialmente bien en las maquetas ferroviarias porque se asemeja de forma natural al balasto ferroviario real. Gracias al tamaño adecuado de los gránulos, resulta fácil crear una capa de balasto uniforme y atractiva alrededor de las vías. El corcho es ligero y estable, lo que facilita su colocación. También ayuda a crear una base uniforme debajo de la vía, favoreciendo la circulación fluida de los trenes en miniatura. Además, su uso es económico: una pequeña cantidad es suficiente para cubrir un tramo de vía más largo.