Muy sencillo: porque funciona excepcionalmente bien. Su estructura natural está formada por células microscópicas llenas de aire, lo que le permite absorber eficazmente el ruido y las vibraciones. Como resultado, los trenes que circulan por la maqueta son mucho más silenciosos.
El corcho también es flexible y estable al mismo tiempo. No se desmorona como el poliestireno ni se agrieta como el cartón. Se comprime ligeramente bajo presión y recupera su forma original, manteniendo la base de la vía uniforme y duradera.
El aspecto visual también es importante. El color y la textura naturales del corcho se asemejan al terreno real, por lo que incluso la propia base contribuye a crear una escena más realista.
Además, el corcho es un material natural, renovable y no tóxico. Si prefieres no construir tu maqueta utilizando plásticos, es una alternativa muy sensata.