El corcho ofrece varias ventajas clave que lo convierten en una mejor opción. En primer lugar, al retirar una chincheta no deja grandes agujeros visibles como suele ocurrir en los tableros de tela más económicos. Además, es antiestático — no acumula electricidad estática y por lo tanto atrae menos polvo, algo especialmente importante en la habitación de un niño.
Además, no tiene un aspecto técnico. Es natural y visualmente atractivo.
El corcho también es flexible — las chinchetas se insertan fácilmente y sin esfuerzo, lo que hace que el uso del tablero sea rápido y cómodo.